lunes, 4 de noviembre de 2013

REFORMAS ESTRUCTURALES AVANZAN EN MÉXICO


Jesus A. Cano Velez

(*)Jesús Alberto Cano Velez

      El 2013 ha sido un año difícil para México y un número importante de otras economías —socios comerciales nuestros— que estuvimos amenazadas de entrar en recesión, como ocurrió con la mayoría de los países europeos y como nos flagelaron en el pasado dañinas recesiones que llegaron hasta el extremo de la gran depresión de los años treinta en el siglo pasado.
     De hecho nos salvamos gracias a políticas diversas, promotoras de actividad económica y empleo, que en forma coordinada se dieron en importantes países, socios nuestros, y las que aplicamos en México, desde nuestras respectivas trincheras.
     Las más sonadas fueron las expansiones monetarias instrumentadas por los poderosos e influyentes bancos centrales —estadunidense y japonés— y políticas similares aplicadas en otras latitudes, no siempre tan sonadas, incluyendo las nuestras.
     Luego también estuvo el gran movimiento de políticas económicas y sociales, comandado por el presidente Peña Nieto y su gabinete, que conjuntamente con las dos cámaras legislativas federales e instancias estatales, —en los casos de reformas constitucionales— se requirieron para adecuar las leyes estatales ante las modificaciones federales respectivas.
    Quizá la más importante hasta ahora fue la reforma fiscal, cuyos objetivos fundamentales fueron elevar la disponibilidad de recursos gubernamentales para darle capacidad al Estado mexicano de proveer bienes y servicios necesarios a la gran población de nuestro país, tales como seguros de desempleo, servicios médicos y eventualmente pensiones, también para todos los mexicanos, sin importar en dónde trabajen y poder gozar de dichos privilegios sólo por ser mexicanos.
     Luego, además era importante alinear las aportaciones de impuestos a las capacidades de los contribuyentes, según sus ingresos y suficiencia de aportar.
Esas labores avanzaron mucho el objetivo inicialmente planteado por el Presidente de la República, pero faltan acciones para, eventualmente, llegar al objetivo trazado, en el que todos los mexicanos gocen de los servicios médicos gratuitos y las pensiones jubilatorias merecidas.
    Evidentemente, la lucha ha sido “magna” porque se trataba de restarle recursos a algunos segmentos de la población —los de mayores ingresos— para poder trasladarlos a los segmentos poblacionales necesitados. Hasta ahora el privilegio de gozar de atención médica y pensiones jubilatorias es de aproximadamente la mitad de la población; y aún esos beneficios requieren muchas mejoras. Por otra parte, de no haber sido por las acciones tomadas para proteger la planta productiva y el empleo, en el curso de 2013 hubiéramos entrado en México, al segmento negativo de las mediciones de actividad económica.
     En nuestro país el Banco de México y sus políticas monetarias fueron determinantes al actuar para proteger la actividad económica, con tres reducciones en sus tasas de interés de referencia —que determinan las tasas disponibles en el país y de esa manera incentivan la actividad económica— que estaba siendo presionada a la baja por potentes fuerzas recesivas provenientes del exterior.
      También dignas de tomarse en cuenta fueron las actividades promotoras diversas en México, incluyendo las instrumentadas por la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), conjuntamente con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como respuestas a una grave potencial crisis en el segmento de viviendas, en la construcción de nuevas moradas, antes financiadas por las grandes vivienderas, que entraron en crisis y tuvieron que abandonar la atención al importante mercado nacional, que pide y requiere la construcción de cada vez más casas para las familias nuevas que anualmente se forman en México y que urge encontrar espacios para fincar los hogares dignos de esa creciente población.
      La Sociedad Hipotecaria Federal también auxilió al sector vivienda con financiamientos a las familias, a través de la habilitación de los nuevos bancos, Sofomes, Uniones de Crédito e instrumentos financieros que participan como distribuidores de los recursos que la SHF pone a disposición del mercado de crédito para la adquisición de vivienda por las familias mexicanas, mismo que entró en crisis a partir de 2008 con la desaparición de las Sofoles que antes canalizaban los recursos que la SHF ponía a su disposición.

(*) Presidente del Colegio Nacional de Economistas,
Federación de Colegios de Económistas, A.C.

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