REVOLUCION
PARA MEXICO….MENTAL
Ricardo
Valenzuela
“Nadie está
más condenado a la esclavitud sin esperanza,
que aquellos
que falsamente creen ser libres.”: Goehte
La semana
pasada, después de la publicación de mi segundo artículo “Revolución Liberal
para México,” recibo un mensaje de Eugenio Elorduy, compañero de estudios en el
Tec de Monterrey, ex gobernador de Baja California, exitoso empresario y, sobre
todo, gran amigo y hombre de pensamiento profundo.
Me pregunta
¿ahora que sigue? Le respondo recordando nuestra época de estudiantes cuando aprendimos el
proceso administrativo de: Planeación, Organización, Ejecución y Control. Hay
que trabajar para lograr un cambio de actitud de los mexicanos….y me revira.
“Mi querido
Chero;
Gracias por
tu respuesta; a reserva de leer lo que propones, te comento, y estoy seguro
tomarás en cuenta la realidad sociológica mexicana. Recuerdo un excelente libro
al respecto: Sociología Mexicana de Carlos Echanove. La realidad cultural que
sin aceptarla como algo fatídico para siempre, si hay que darle todo el peso
que representa.
En fin,
queda a la espera de tu “ruta“. Un abrazo, mi querido amigo.”
Eugenio
Elorduy Walther
El
comunicado de Eugenio, aunque corto, porta un contenido explosivo y de una
trascendencia que invita a reflexionar. ¿Por qué somos como somos? ¿Por qué
estamos como estamos? ¿Tenemos remedio? ¿Cuál es la receta para abandonar este
limbo de la mediocridad?
Durante años
me he dado a la tarea de investigar el vergonzoso atraso de nuestro país, sobre
todo ante el contraste de nuestra patética situación al estar, como muchos
piensan, condenados por ser vecinos del país más rico, avanzado y poderoso del
mundo. Siempre me intrigó tan odiosa disparidad y fue de esa forma que naciera
mi cruzada para diagnosticar el origen de lo que yo siempre he considerado el
contraste más grande de la historia: Las diferencias entre México y los EU.
Mi cruzada
me ha llevado a visitar Hong Kong, Singapur etc, a estudiar la historia de las
grandes civilizaciones del mundo, la lectura de todos los libros que he podido
apropiarme de los temas de economía, sociología, ciencias políticas. Tuve mi
primera pista cuando en el aeropuerto del DF encontré un extraordinario libro;
“El Desafío Neoliberal”, después al caer en mis manos otra joya; “El Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano”.
Sin embargo,
mi interrogante se despejó cuando me hice del libro de Lawrence Harrison;
“Subdesarrollo es un Estado Mental”. El mensaje de Harrison es simple: La
cultura de los diferentes países es lo que determina su éxito o fracaso. Desde
entonces he mantenido esa respuesta en el apartado de mi mente donde archivo la
información no totalmente aceptada, esperando encontrar respuestas más
sofisticada y menos aberrantes.
Bien, pues
es ya la hora de extraerla de nuevo a la superficie. Hace unos días recibí una
invitación para un programa de Televisión. El tema que se debía discutir era el
si las nuevas reglas migratorias con las que, según algunos, EU agrede a
México. El otro invitado era un intelectual mexicano, miembro de una de
nuestras “prestigiadas” casas de estudio nacidas como el esfuerzo nacionalista
de nuestras autoridades…..y nuestros impuestos.
Al iniciar
el evento mi contrincante, sin respetar las reglas establecidas, abre con una
perorata de varios minutos describiendo cómo las nuevas reglas migratorias de
los EU abollaban nuestro orgullo nacional como primer paso para la subyugación
de un pueblo y, lo más grave, agreden nuestra soberanía. Al escuchar a este
hombre me parecía un eco de las largas notas demagógicas de Echeverría y no lo
creía.
Procedo yo a
definir la crisis mundial que vivimos y le digo. El problema no es documentar
los millones de ilegales. El verdadero problema lo podemos detectar con una
simple pregunta ¿Por qué 40 millones de seres humanos han abandonado sus países
para emigrar a los EU? Tony Blair afirma que la grandeza de las naciones se
mide por el número de seres humanos que las abandonan, o, pacíficamente los
invaden. Si es así, podemos afirmar somos originarios de países enanos que no
quieren establecer las condiciones para que sus economías crezcan y se generen
los empleos. Somos fabricantes de pobreza y exportamos desempleados.
Mi contrincante
ahora me acusaba de conspirador y traidor a la patria.
Respondo
afirmándole; El hablar de orgullo y soberanía en un país que no crece, exporta
un millón de desempleados, se han robado los fondos del Seguro Social, del
INFONAVIT y en gran parte depende del los 23,000 millones de dólares que nos
envían los 15 millones de “indocumentados”, me parece ridículo. Con ello el
académico, abandonado sus cabales, inicia ahora una serie de ataques a las
políticas neoliberales que, según él, son las que verdaderamente han arruinado
el país.
El alegato,
sin estar planeado, nos lleva a la grave problemática de los EU y con rabia
afirma: “Los mercados libres fallaron.” El remedio”, según él y en acuerdo con
Obama, el congreso, la media, es más regulaciones, más intervención del
gobierno, más gasto gubernamental, más impresión de dinero fiat, más impuestos
y más deuda. Pasa a definir a Obama como el gran profeta.
Recuerdo
entonces la frase de Hayek: “Si los socialistas entendieran economía, no serian
socialistas.” Le reviro; estás agregando insulto a las heridas, los creadores
de las políticas que provocaron la masacre, ahora los solicitas como los sabios
servidores públicos que nos mostrarán el camino. El fallido gobierno ha estado
culpando a todo mundo menos a….el mismo. Y por supuesto, ese gobierno inepto
ahora es usado para incrementar de los poderes gubernamentales coartando las
libertades. El hombre entonces hirviendo en furia, abandona el estudio y el
debate.
Me reponía
del mal rato pasado en el enfrentamiento cuando, en relación a mi artículo,
recibo este mensaje de otro graduado del Tec de Monterrey.
“Estoy en
desacuerdo contigo. El estado, por necesidad, siempre estará presente como
aparato regulador que busque los equilibrios indispensables hacia la equidad en
todos los aspectos. No se puede evitar. En las crisis tiene que intervenir de
manera, conciliadora, reguladora, hasta pacificadora. Hasta los actores
económicos (sí claro, los monopolistas y empresarios estatistas) lo requieren y
le exigen su intervención para alcanzar las metas de justicia en el accionar de
la economía.
El libre
albedrio de los mercados es un extremo.... y todos los extremos no son buenos.
Concluiría diciendo: ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo
alumbre.”…..Keynes, levántate y camina.
Si esto
piensa un egresado del Tec de Monterrey ¿Qué pensaran los emergentes de la UNAM
y demás nidos de marxistas que son las universidades públicas? Estamos
mentalmente subdesarrollados mí querido Eugenio, y ahí tenemos la primera
batalla, la lucha para liberar las mentes del futuro.
Twetter@elchero
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