miércoles, 7 de diciembre de 2011

Mi Pequeño Mundo…

José Arnulfo Islas Salazar, (Q:E:P:D:)

Cayó un roble

Por Fausto Islas S.

      Hay luto en la familia Islas-Salazar.
      El domingo, a eso de las 15:00 horas llegó de sorpresa a través de traicionero y sorpresivo infarto que cortó la positiva existencia de mi hermano mayor José Arnulfo Islas Salazar, en un hecho que en principio no se creía y por ende no se aceptaba, porque escasos minutos antes aún lo veíamos con esa fortaleza que le caracterizaba, pese a que seguro ya sentía señales de lo que lo amenazaba y que como cristiano y creyente de Dios lo estaba aceptando.
      Pronto tuvimos que aceptar la realidad del momento y entendimos que había caído un roble, y que el carnal, como le decía cariñosamente, había emprendido el viaje eterno en la seguridad de que allá en las alturas lo
Lucila Aurora Islas Bórquez cuando agradece la
solidaridad y apoyo de quienes acompañaron 
a la famlia en tan doloroso trance.
esperaban para recibirlo Rafael y doña Mila, nuestros padres; así como Rafaelito, el primer hijo hombre de la dinastía que formaron, para acompañarlo hasta el Reino de Dios, donde ya debe estar y desde donde seguro observará que poco a poco Lupita, su amante esposa; y sus hijos Reyna Guadalupe, Lucila Aurora y Carmelita, así como Jesús Arnulfo serán arropados por el bálsamo de la resignación.
     Nos queda para siempre su recuerdo y, por tanto, a través de él en nosotros siempre vivirá.
     Quiero decirles a todos aquellos que nos acompañaron con su presencia, el envío de arreglos florales y telegramas en este doloroso trance, que estamos agradecidos infinitamente por compartir nuestra pena y hacer suyo el dolor que nos desgarraba el alma y que precisamente por su solidaridad y apoyo poco a poco se está mitigando para aceptar lo irremediable.
    Lucila así lo hizo sentir cuando en nombre de su mamá Lupita y de sus hermanos, de sus tíos paternos y maternos, de sus primos y sus sobrinitos, de los nietos que en su inocencia no terminaban por entender lo que le estaba pasando al consentidor abuelo y de la familia en general, cuando habló para agradecer la presencia de quienes siempre nos acompañaron desde el momento mismo del desenlace, en la funeraria Lourdes, en el domicilio de la familia Islas-Bórquez, en la Parroquia Santa Martha y en los momentos en que mi hermano rendía tributo a la Madre Tierra cuando era sepultado en el Panteón Jardín Municipal, mientras que una banda sinaloense interpretaba las canciones que más cantaba Arnulfo con su entonada voz.
     Lucila habló con el corazón y simplemente con voz entrecortada por el llanto dijo lo que sentía ella y lo que sentíamos todos como familia al expresar lo que significaba para la familia la presencia de tantos y tantos amigos en esos momentos de prueba.
    Como familia cercana inmediata quiero agregar que como tíos paternos Mercedes, María Graciela, Jesús, el que esto escribe, Jorge, Raúl, Lupita, Armida, y Rosa, así como los tíos maternos María del Carmen, Consuelo, Flora, Dolores Elena, María Antonia, Francisco e Ildefonso –finado--, así como Florentina Arias Lara, madre de ellos, también estamos muy agradecidos con quienes siempre nos acompañaron en tan doloroso trance.
   Gracias.

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