Omar Garfias, secretario técnico de la
Comisión
Intersecretarial de la Cruzada Nacional Contra el
Hambre dijo que Sedesol reforma la política social
México,
D. F., a 6 de septiembre de 2013.- En
cinco años, ningún mexicano deberá sufrir por falta de alimentación, pobreza
extrema o carencia social, afirmó Omar Garfias, secretario técnico de la
Comisión Intersecretarial de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
El funcionario de la Secretaría de
Desarrollo Social (Sedesol) explicó que en México hay 28 millones de personas
que no tienen acceso físico a los alimentos ni el dinero que les permita
consumir lo necesario para llevar una vida sana, de los cuales, además, 7
millones viven en pobreza extrema, es decir, que tienen problemas de educación,
vivienda, salud y seguridad social.
Aseguró
que por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto y de la secretaria
Rosario Robles Berlanga, “la Cruzada Nacional Contra
el Hambre se concentra en esos 7 millones y esperamos que dentro de cinco años
no exista ningún mexicano en pobreza extrema o de alimentación”.
Destacó que la CNCH no sólo ataca el
problema del hambre, sino también la falta de productividad y de ingresos de la
población.
Garfias expresó que el Presidente Peña
Nieto reconoció que México, a pesar de ser miembro de la OCDE y de ser
parte de un grupo de países con economías desarrolladas, hay una población
importante que tiene carencia alimentaria.
Entonces,
explicó, “partimos de un punto: no se trata
de regalar alimentos, sino de que se habiliten como personas que puedan generar
riqueza; que a pesar de estar en la pobreza extrema, sean capaces de
generar los ingresos que les permitan adquirir o producir sus propios
alimentos”.
Destacó
el carácter multidimensional de la Cruzada Nacional contra el Hambre, al
señalar que se trabaja el tema de la nutrición infantil; el que no haya merma
ni desperdicio de alimentos; que todas las madres en lactancia y las
mujeres embarazadas tengan una alimentación suficiente, pero también luchamos
por pisos y muros firmes, porque los techos no sean de barro ni de palma, y que
las viviendas tengan los servicios básicos como drenaje, agua potable y
electricidad.
Para ello, refirió, “todas las
dependencias combinan sus presupuestos y colaboran con los tres órdenes de
Gobierno, con organizaciones sociales, jóvenes voluntarios y universidades, en
beneficio de los que menos tienen”.
“Desde
la Sedesol estamos reformando la política social y lo hacemos con base en la
coordinación institucional, sumada a la evaluación externa”,
finalizó.
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