lunes, 19 de agosto de 2013

POLÍTICAS PÚBLICAS EN ENERGÍA, VIVIENDA Y FINANZAS SE INTEGRAN PARA APOYAR EMPLEO Y CRECIMIENTO



       El gobierno mexicano se mueve decididamente con políticas públicas para propiciar empleos y crecimiento, ante el contexto mundial crecientemente recesivo que se vive. Algunas acciones, como las de vivienda, están ya favoreciendo los objetivos sociales establecidos, mientras que otras aguardan todavía a que se den los acuerdos políticos con los partidos de oposición, para iniciar operaciones y surtir sus efectos favorables.
Las acciones en políticas de vivienda son un claro ejemplo de ese proceso, en un sector de suma importancia para la generación de empleos y la satisfacción de metas entrañables de las familias mexicanas. Recordemos las actuaciones en esa materia apenas iniciada la Administración del presidente Peña Nieto.
La nueva Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que anunció sus políticas de propiciar viviendas cercanas a las zonas urbanas establecidas en polígonos de vivienda, para contar con servicios urbanos. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi), con su representación y defensa de las 900 constructoras privadas, y el banco de desarrollo —eje y promotor de ese sector— Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), con sus nuevos mecanismos de apoyo financiero para las viviendas en todas sus etapas: desde la construcción hasta su apoyo al financiamiento para la adquisición.
Todo ello ocurrió en el inicio de un contexto recesivo, en el que sociedades financieras vivienderas mexicanas entraron en crisis como parte de la recesión vivida en todo el mundo, a partir de finales de 2007. Pero afortunadamente las condiciones de la economía mexicana han mejorado, no obstante que en gran parte del resto del mundo han seguido pasando momentos difíciles.
Ahora tenemos una política activa que promueve la disponibilidad de créditos para la construcción de viviendas y subsidios para las de interés social en el país gozando todas de los servicios urbanos, no obstante que un reducido número (3) de desarrolladoras entraron en crisis, por sus grandes deudas y dificultades para pagar.
Hubo muchos temores, al principio, por el ruido de la crisis de las grandes desarrolladoras, haciendo dudar que se cumpliera con la meta de edificar 500 mil viviendas anuales, cuando al primer trimestre apenas había un retraso de 7% en esa meta, no obstante que la estacionalidad normal sitúa hasta el segundo semestre de cada año la gran aceleración de construcción de viviendas.
Esperamos ahora que los procesos de decisión política avancen rápidamente en sus negociaciones para que tanto la reforma financiera como la reforma energética —ambas fundamentales para activar la economía mexicana y su generación de empleos— empiecen a surtir sus efectos benévolos.
Después vendrán las otras reformas que comprenderán el complejo vital de reformas económicas y sociales, como las de seguridad social universal, determinadas para beneficiar a México y la calidad de vida de nuestra población.

                                          (*) Presidente del Colegio Nacional de Economistas,
                                               Federación de Colegios de Económistas, A.C.

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