lunes, 20 de mayo de 2013

PUNTO DE VISTA

 ·         VÍCTOR “EL BARÓN” BASTIDAS LAFARGUE
·         SU NOBLEZA GRABADA EN NAVOJOA
·         VIO BAJAR CADAVER DEL GRAL OBREGÓN

Rafael Zúñiga Mátuz



     ETCHOJOA, Sonora, mayo 20 de 2013.- Plutarco Elías Calles salió de la casa de Obregón para dirigirse a la Inspección General de Policía. En la oficina de Roberto Cruz entrevistó personalmente al asesino José de León Toral, acompañado por los generales Joaquín Amaro y Abundio Gómez. Preguntó quién lo había mandado a cometer el crimen, a lo que Toral respondió que no quería cambiar su declaración inicial en el sentido de que había obrado solo, y que lo había hecho para lograr que “Cristo nuestro señor pueda reinar en México”. El presidente solamente expresó: ¿“Qué clase de reino es ése?” Además lo cuestionó sobre las razones de no haber procedido primero contra el presidente y no con Obregón, a lo que Toral respondió que era indispensable destruir los cimientos para que cayera el edificio, única forma de extirpar la persecución religiosa…

…A las 11 de la mañana del 18 de julio de 1928 inició la última guardia del presidente Calles, junto con familiares y amigos del difunto. Ricardo Topete, Sáenz, Manrique, Ponce de León y Orcí fueron los encargados de cargar el ataúd para llevarlo al patio central de Palacio e iniciar el recorrido a fin de conducirlo a la estación de ferrocarril con servicio funeral de la agencia Gayosso. Detrás de la carroza figuraba el presidente Plutarco Elías Calles junto con Sáenz y Amaro, miembros del Centro Director Obregonista, del Colegio Militar y del Estado Mayor Presidencial.

El inicio del recorrido fue Palacio Nacional, la Catedral, avenida Madero y luego avenida Juárez, donde se detuvo para recibir homenaje en las oficinas del Centro Director Obregonista. Sáenz dijo unas palabras muy emotivas acerca del caudillo, de su servicio a la patria, de su protagonismo como baluarte de la Revolución. Continuó hasta la estación Colonia de ferrocarril, donde se encontraba arreglado un vagón como capilla ardiente. Ahí Manrique pronunció otro discurso exaltando la figura de Obregón y su contribución a la historia revolucionaria, que había sido coartada por el artero crimen que requería la mano firme de la justicia. La banda del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra y Marina ejecutó el Himno Nacional, dando pie a que arrancara el tren color olivo con destino a Sonora que quedó bajo las órdenes de los generales Benito Bernal y Agustín Cisneros, con una avanzada de fuerzas que iba en otro tren.

A las 7 de la mañana del día 19, el convoy con los restos de Obregón llegó a Guadalajara, desarrollándosele un homenaje oficial con honores militares por espacio de una hora. Dos días después el tren llegó a la población de Navojoa. Los familiares decidieron trasladar los restos del ex presidente Obregón a Huatabampo, para enterrarlos junto a los de su señora madre. 
(Pablo Serrano Alvarez 1953-2007, Historiador del Instituto Nacional de Estudios de las Revoluciones en México)

Hablar -del Barón-  es recordar al hombre más servicial y noble que se haya criado en Navojoa a partir de 1928. Su condición humilde y carismática, junto con su profesión de peluquero, le dio para mantenerse en la pujante sociedad del valle del mayo, expresó orgulloso quien se autonombra hijo adoptivo del finado caballero, el señor Porfirio –Pío- Valdez Carrillo.

A Víctor Bastidas Lafargue se le puso el apodo de –El Barón- por sus facciones y su porte elegante, siempre vestido de la mejor manera, y con su modo de amplio criterio caía bien con quien platicara. Hizo muchos amigos desde que llegó a Navojoa en 1928 procedente de El Quelite, Sinaloa, relata Don Pío, y, lo que se le quedó bien grabado en la memoria, fue que tenía dos días en -La Papalotera- cuando en la estación del ferrocarril observó El Barón que descendían el féretro con los restos mortales del General Álvaro Obregón Salido, su doble actividad para ayudar a la familia era vender -petróleo lila y el periódico Mercurio- a los comerciantes y ricos de Navojoa, y como todo chamaco se arremolinó junto con los demás transeúntes que se hallaban en la famosa rielera a quienes les llamó poderosamente la atención por ser acontecimiento nacional.

-El Barón- Bastidas por azares del destino se topó con Pedro Belderraín, peluquero famoso de la comarca a quien apodaban –El Chapo- y que, cada vez que se apersonaban los jorocones de la revolución de 1910, -les hacía el pelo- y los afeitaba, tanto al General Obregón como a Fausto Topete; él, fue maestro de Víctor Bastidas y cual si fuera generacional, él me enseña el arte de usar las tijeras al grado de enamorarme de esta profesión que me ha dado la dicha de forjar a mis hijos con los estudios universitarios, evoca don Porfirio Valdez.

Dentro de su anecdotario se encuentra el haber sido el barbero particular del papá de María Félix, la Diva de México, cual tenía su residencia en calle Guerrero entre Pesqueira y Otero, precisamente donde se encontró tiempo atrás la escuela de la profesora Dolores Cuitre y que por hoy está auto refacciones del Mayo, prosigue el bien ponderado “maistro” de la tijera Pío Valdez.

Otro de los recuerdos del entrañable amigo que se nos adelantó al más allá, dice don Porfirio, es que en la efervescencia política del momento, -El Barón- encabezó en Navojoa la candidatura de Ricardo Topete que quiso ser gobernador de Sonora, y quienes se le sumaron en dicha empresa fueron Armando Reina y Víctor Hugo Pablos, eso habla del carisma e inteligencia del sinaloense-sonorense pero, donde de plano no la hizo, teniendo debut y despedida fue en el boxeo; comenta El Pío que subió al ring con porte y elegancia, jugando cuerdas resplandecía su rostro por la vaselina al hacer calistenia antes de sonar el primer campanazo pero por la fuerza del derechazo de su contrincante colocado en la mandíbula mando al Barón a la lona que ya no se levantó hasta al rato del conteo final por el réferi. El noqueador fue ni más ni menos -El Negro Santacruz- joven que se dedicaba a ganarse la vida de maletero de cuanto turista o empresario llegaba a Navojoa hospedándose en el hotel Aguilera que estaba por la Juárez y Morelos. Fue la pelea mas mentada que la misma Segunda Guerra Mundial e hizo amistad con los promotores Oscar Romo y Ernesto Navarro, el primero, papá de doña Irma de Quiroz.

Don Víctor Bastidas Lafargue se matrimonió con doña Consuelo Ureña estando siempre rodeados de sus sobrinos Rubén, Guillermo, Arturo, Rodrigo, Blanca, María Luisa y Ofelia, todos Ochoa Bastidas que residen en San Ignacio Cohuirimpo, sin embargo, no se debe desdeñar el gran cariño que le guardan por siempre la familia Patiño Domínguez y quien se considera su hijo adoptivo, don Porfirio –Pío- Valdez Carrillo. Descanse en paz el peluquero más noble y popular de Navojoa, quien nació el 8 de marzo de 1916 y falleció el 8 de mayo del 2013 a los 97 años de edad.     

Miembro de la Sección 54 del SNTE
y orgullosamente etchojoense.       

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