Ahora con la tecnología las cosas
han cambiado, pero eso no ha
detenido nuestra actividad, seguimos adelante: Cubedo Corral
ÁLAMOS, SONORA.
Al llegar las 7 de la mañana José
Alfonso Cubedo Corral conocido cariñosamente como “Poncho el cartero” inicia la
fase de clasificar la correspondencia antes de salir a reparto, después las
coloca en su valija y sube a su moto a recorrer el pueblo para entregar de puerta
en puerta las cartas ordinarias, las certificadas, las urgentes o las
notificaciones de paquetes.
Desde hace 25 años ingresó al servicio
postal mexicano y con ello ha podido sacar adelante a su familia. Fue don
Feliciano Rodríguez Coviella en paz descanse quien en 1987 le ayudó a conseguir
el empleo: “y seguimos aquí, echándole ganas” nos dice.
A raíz de que la carga de trabajo
aumentó y el tiempo de jornada no le alcanzaba para entregar en bicicleta todas
las misivas, compró con recursos propios una motocicleta: “por el convenio que
SEPOMEX tiene con TELMEX y otras empresas ahora entregamos recibos de teléfono
y otros documentos que no son la correspondencia tradicional” agrega Cubedo
Corral.
“En años atrás las personas de todas las edades esperaban
con ansias al cartero, quien traía los escritos desde distancias remotas,
viajando sentimientos, buenos deseos o preocupaciones. Ahora con la tecnología
las cosas han cambiado, pero eso no ha detenido nuestra actividad, seguimos
adelante, entregamos como 300 cartas al día afirma”.
“Me gusta mi trabajo”… nos dice sonriente
nuestro entrevistado, “todos los días trato con distintas personas y he ganado
muchos amigos, es muy interesante encontrar gente nueva y servirles”.
Dentro de las personas que ha tratado
en su peregrinar diario, recuerda con cariño al señor Ramón “el zurdo” Vega en
paz descanse: “era interesante llegar a su carpintería en barranco y disfrutar
el agradable olor a madera”; recuerda también a Ramón Robles “el mecánico mon”
y a Javier Guerra
Nuestro personaje, desde pequeño se ha
caracterizado por su amabilidad y honradez y por utilizar siempre como frase de
despedida el agradable “dios lo bendiga”.
Después de dedicar un tiempo prudente
a este informativo, finalmente “Poncho el Cartero” se disculpa para retomar sus
actividades, inicia la marcha de su moto y lanza al aire el sonido de su suave
silbato que repite varias veces entre los domicilios rebuscados donde con
seguridad sabrá salir bien librado de su obstáculo natural el perro, pese a
ello Cubedo cumplirá muy bien con su cometido y llegará al final de su jornada,
como lo ha sabido hacer durante los pasados 25 años.

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