sábado, 25 de mayo de 2013

CARRUSEL

+ Va con todo: el diputado Raúl Silva Vela muestra músculo político + Una multitud lo acompañó en la apertura de sus oficinas de enlace + La mosca en la leche: el Secretario de Gobierno Roberto Romero López + Como vil gandalla, se apropió de acto ajeno para exhibirse como Maquiavelo de huarache + La balanza de la justicia está chueca: los padresistas de pitorrean de ella + Javier Gándara avanza y siembra simpatías 


Por Víctor Fausto Silva D.

     NAVOJOA, Sonora, mayo 25 de 2013.- Lo que se ve no se juzga, amigo lector: este viernes, el diputado Raúl Augusto Silva Vela dio una potente demostración de músculo político al inaugurar en Navojoa sus oficinas de enlace…aunque  nunca falta una mosca en la leche, en este caso por la metiche intervención del Secretario de Gobierno Roberto Romero López.
Víctor F. Silva D.
Fue un gentío. Como en el corrido del Moro de Cumpas, vino gente de donde quiera, lo que retrata a la perfección la imagen y penetración que ha logrado Silva Vela en los más disímbolos sectores. Es un médico querido en la comunidad por su humanismo; es un político que ha sabido compenetrarse de la problemática regional para aportar lo suyo en resolverla.
Estuvo arropado por dirigentes empresariales, líderes de barrios, funcionarios de la presente administración estatal y acuerpado por sus compañeros de bancada, encabezados por su coordinador Javier Neblina Vega y los diputados Gildardo  Real, Perla Zuzuqui Aguilar, Mónica Paola Robles Manzanedo, Shirley Vázquez Romero.
Entre los presentes se encontraban Gerardo Valdivia Urrea, dirigente de la Canaco, Ernesto Gil Lamadrid, de la  Coparmex, Humberto Schwarzbeck Noriega, presidente del Cesnav,  Guillermo Nava Anaya, miembro del Cesnav, Ángel Bours Zaragoza, de Canacintra, el empresario Francisco Islas Flores, hijo del “Kiko” Islas,  Ángel Bours Urrea, ex presidente municipal de Navojoa y su hijo Ángel Bours Zaragoza, los representantes del clero en Navojoa, padres Fernando Sánchez y Antonio Robles Manzanedo.
También por ahí  los empresarios de la constructora Tesia, de Mario Martínez Bojórquez, la doctora  Lupita Mendívil, ex candidata a la presidencia municipal y los doctores Gustavo Acosta Gaxiola propietario de la clínica San José y Martín Ruy Sánchez, jefe de la jurisdicción sanitaria número cinco y fuerte aspirante a la diputación local por el XIX distrito electoral, entre muchísimos más, especialmente los de a pie, los que suben o bajan a cualquiera a la hora de votar,  en una multitud calculada mínimo en 800 personas.
Fue un evento como para que, con justa razón, Silva Vela mostrara panorámica sonrisa y afianzara ante propios y extraños lo que en este espacio se ha sostenido: si el PAN quiere arribar por primera vez al gobierno en Navojoa, tiene su mejor carta a la vista, aunque haya necios empecinados en echarlo abajo macabreando campañas de desprestigio, como el Secretario de Gobierno Roberto Romero López, obcecado en pavonearse como un Maquiavelo de huarache.
Que no le busquen, ni se hagan bolas ni anden con la mafufada de querer imponer candidatos tramposos, tracaleros o impopulares porque esta oportunidad que hoy en día tienen los panistas jamás la volverán a tener con un personaje de la talla del doctor Silva Vela.  El gentío que se le arremolinó en la apertura de sus oficinas de enlace lo dice todo, amén de que lo podrán acusar de todo, menos de ser deshonesto o incongruente. Es hombre de palabra y lo ha probado.

                                                      La mosca en la leche  
Fue precisamente Romero López la mosca en la leche, luciendo como vil gandalla en evento ajeno.
Primero, porque no perdió oportunidad –como actúa cualquier prepotente e imprudente en fiesta ajena - de recordarle a Silva Vela que “se la debe”, cuando dijo que Mónica Paola Robles y Max Othón “fueron conmigo a decirme que en Navojoa había un médico muy bueno y querido por todos ustedes, por eso está aquí como diputado”.
Flaco favor le hizo al gobernador Guillermo Padrés, dejando de paso en calidad de papel tapiz al dirigente estatal del PAN, Juan Valencia Durazo. Y ni qué decir de la militancia panista, pues por sus palabras se entiende que está pintada en la pared y el que trae la brocha es él.
Fue como decir ante cientos de invitados que a la hora de escoger a los candidatos del PAN nomás sus chicharrones truenan, una velada amenaza también para Silva Vela: o se le alinea al “señor” o de aquí a las elecciones le arrecia la campaña de lodo que ya emprendió en su contra, -remember los miles de panfletos difamatorios que mandó repartir en Navojoa- para imponer por dedazo a su incondicional Max Othón, a quien exhibe como lapa en cuanto evento hay.
(De paso sería bueno preguntarle al señor Secretario a qué horas trabaja atendiendo tanta bronca que trae su jefe el gobernador, si se la lleva del tingo al tango en cuanto evento panista se realiza).
Para remachar el clavo y dejar bien clarito que camina dos metros arriba del piso, Romero López cerró con una rueda de prensa en la que calificó como “tendenciosa” una pregunta hecha por quien esto escribe.
Y es que tuve el atrevimiento de cuestionarlo sobre la detención del ex alcalde etchojoense Pepe Almada por el delito de desacato y la incongruencia de que el gobierno del estado cobije al exalcalde de Guaymas César Lizárraga, cuando fue inhabilitado diez años por la contraloría del puerto.
Encima, le recordé el caso del titular de la Comisión Estatal del Agua, Enrique Martínez Preciado, sobre quien pesa una orden de aprehensión derivada del desaseado acueducto Independencia, y aún así sigue tan campante despachando y cobrando en el gobierno de Padrés.
“Es que en estos casos-dijo- el procedimiento no ha concluido y en el de Pepe Almada sí, por eso se le ejecutó la orden de aprehensión y le deseamos mucha suerte”.
Pues tendrá parte de razón en el sentido de que en la pelotera de revanchismos políticos tan de moda en este gobierno faltan muchos casos más por resolver, pero lo que nadie se explica es por qué en otros sobradamente juzgados tampoco se aplica la justicia con el mismo rasero.
Ahí está por ejemplo el ex presidente municipal panista de Etchojoa Salvador Valenzuela Guerra, que fue inhabilitado por dos años para prestar un servicio público por el desvío de recursos etiquetados y el señor tiene más de tres años como Director de Regulación Sanitaria del estado, gozando del manto protector del gobierno padresista.
Bajo la conveniencia política de los panistas, como dijo don Teofilito, esos casos no se resolvieron… ni se resolverán.

                                              La balanza está chueca…
Es que en el caso de Pepe Almada encaja perfectamente el dicho aquél de “hágase la justicia en los bueyes de mi compadre”.
De manera inexplicable, Almada no acató la orden del máximo tribunal de devolver el dinero recaudado por concepto del 2 por ciento de la producción agrícola que les había cobrado a un grupo de agricultores, que se inconformaron por considerarlo ilegal.
Se fueron por la via del amparo y finalmente los juicios se resolvieron a favor de los quejosos en los juzgados de distrito, en la época en que gobernaba el municipio el ex alcalde Salvador Valenzuela Guerra, pero terminaron explotándole en las manos a Pepe Almada.
El hombre mandó por un tubo la resolución, según él porque siempre estaría al lado de los ejidatarios -y si eran cenecistas con más callo-, pero además quizá estaba atenido a que gozaba de inmunidad gracias al fuero por el cargo que ostentaba.
Nunca pensó –y ya se ve que tampoco lo dimensionó- que la justicia tarda pero llega y alcanza a todos los transgresores de la ley.
Una vez ejecutada la detención del ex alcalde, el actual munícipe de Etchojoa Carlos Rochín Esquer –su compadre-, citó  a rueda de prensa de manera urgente para fijar la postura del ayuntamiento en torno al caso.
Rochín aprovechó la recta para exhibir como insensibles a una bola de agricultores de Bacobampo, dando a conocer los nombres de los mismos y gritando a los cuatro vientos que él sí es respetuoso de la ley y que su administración acatará los resolutivos de la Suprema Corte.
Para ello, dijo, su gobierno lleva pagados un millón seiscientos mil pesos.
Eso de ser muy respetuoso de la ley suena muy bonito, plausible y digno de reconocimiento, de no ser porque raya en la incongruencia.
No les suena igual de bonito, por ejemplo, a los trabajadores de la comuna que despidió en cuanto asumió el cargo, a quienes por escrito les prometió indemnizarlos de acuerdo a la ley a más tardar el 15 de diciembre, y muchos siguen a la espera de que cumpla no sólo con su palabra, sino con esa misma ley que ahora invoca.
Eso aquí y en China se llama incongruencia.
Volviendo con Pepe Almada, o sus asesores sirvieron para maldita la cosa o de plano se sintió todopoderoso por ser el presidente municipal, lo que ahora lo tiene con un melindre y un problemón enfrente.
No es cualquier cosa enfrentar a la Suprema Corte de Justicia, aunque aquí tampoco dejan de tener razón los que apelan al sospechosismo a la hora de meterle lupa al asunto desde la óptica política, porque mire usted que según se ve, a la hora de aplicar la ley todos somos iguales…pero hay unos más iguales que otros.
Ahí están, por ejemplo, el propio gobernador Guillermo Padrés y Enrique Martínez Preciado, director de la Comisión Estatal del Agua, con el caso del acueducto Independencia.
Traen encima sacos de denuncias –el segundo incluso tiene rato capoteando una orden de aprehensión pendiente- por el mismo delito de desacato, y siguen tan frescos y alechugados como si no mataran una mosca.
Otro caso ilustrativo de que “hay niveles” –como diría un junior tipo Lady Profeco- es el del ex alcalde de Guaymas, César Lizárraga Hernández, inhabilitado diez años por la Contraloría Municipal del puerto pero devengando jugoso cheque bajo el manto protector de Padrés en la SEC.
A contrapelo de la resolución de la instancia legal que lo investigó, Padrés ya dijo que Lizárraga es casi-casi la Madre Teresa, y el Contralor del Estado Carlos Tapia Astiazarán se le puso de tapete y agarró su caso como defensor de oficio: al señor nadie se los toca ni se los mueve de la nómina estatal hasta que se resuelva su apelación en el Tribunal de lo Contencioso, “y eso puede llevar meses”.
Como se ve, pues, el rasero no es el mismo. Lo comentamos aquí en la edición pasada con otro caso contundente y emblemático: el de los presuntos corruptos del “chequegate” del periodo de Bours.
A Padrés y su testaferro Tapia nada más les faltó colgarlos en la plaza Zaragoza, frente al palacio, sin que autoridad judicial alguna haya emitido hasta el momento su fallo.
No importa: ellos ya concluyeron que son culpables y había que lincharlos. Si mañana o pasado se los declaran inocentes, a’i se la echan: al fin y al cabo en un descuido ellos ya ni estarán en el gobierno.
Feo caso éste de la balanza chueca…

                                           Javier Gándara, en campaña
En otra vertiente, circuló por estos contornos el ex presidente municipal de Hermosillo Javier Gándara Magaña, el hombre que busca convertirse en el próximo candidato del PAN a la gubernatura.
Se mostró accesible ante las preguntas de los reporteros y por su sencillez causó buena impresión y cosechó simpatías entre el gremio, aunque también se le vio cauteloso, sobre todo cuando informó que el objetivo de su visita era reagrupar al panismo y de paso buscar el acercamiento con las bases, para lograr la unidad que tanta falta hace en estos momentos.
Gándara Magaña se hizo acompañar del “Chito” Díaz, un hombre muy forjado en las competencias políticas que de seguro le será de gran utilidad.
Sin duda, otra pieza valiosa en su engranaje es su esposa Marcela Fernández, un verdadero torbellino al frente de la Fundación Ganfer, enfocada a un reconocido trabajo de atención altruista a diferentes grupos sociales, ajena a los vaivenes de la siempre veleidosa política.
No por nada a Gándara se le reconoce en Hermosillo por haber donado su sueldo íntegro como alcalde al DIF Municipal, donde doña Marcela lo utilizó para revolucionar una serie de programas que pasaron del clásico “dame-dame” asistencialista a un verdadero esquema de capacitación y financiamiento a proyectos productivos, para que luego los necesitados se ayuden a sí mismos.
Desde su Fundación, los Gándara-Fernández han dejado huella con una filantropía auténtica, no como otros que al calor de lo electoral brotan como los hongos, según ellos muy preocupados por las necesidades de los indígenas y de la gente humilde de las colonias y barrios, pero en cuanto pasan los comicios nadie vuelve a saber de ellos.
¿Verdad, Gerardo Gaytán y Panchito Vásquez?

Hasta la próxima, si el Gran Arquitecto del Universo me lo permite.

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