El tema internacional trata con la
pequeña isla mediterránea de Chipre, actriz importante desde la antigüedad por
su sitio geográfico entre los grandes actores de Este y Oeste, como fueron
Roma, Grecia y el Imperio Otomano. Pero en esta ocasión, por su papel de
intermediario financiero para los países vecinos, cuyos ciudadanos ahorran sus
fortunas y sus ahorros en sus bancos.
Chipre entró en crisis en 2009 por
causas muy similares a las de las demás economías occidentales: las
especulaciones crediticias de los bancos y mercados de valores, que surgieron a
raíz de la eliminación de los controles oficiales, por sugerencia del
presidente Bush, que sostenía que las autoridades bancarias y de
valores no eran necesarias porque el mercado se encargaba de regularlas.
Antes de partir, dicho presidente había
propuesto que todos los depositantes en los bancos del país pagaran un impuesto
para rescatar a los bancos, pero fue rechazado por el Parlamento. Entonces, la
única alternativa que le quedaba a Chipre era abandonar la zona euro, por los
problemas que estaba causando.
Pero al final entraron Alemania y el
Fondo Monetario Internacional y determinaron sugerir que todos los depósitos
inferiores a 100 mil euros quedaban a salvo y los de mayor cantidad se
encargaran de pagar las cantidades necesarias para rescatar a los dos
principales bancos de Chipre. Y así quedó.
En México, el problema de los chicos
surgió con motivo de los estados y los municipios que entraron en grandes
problemas por la excesiva deuda contratada durante los últimos años. Ahora
tendrán que sujetarse a los dictámenes de una ley que va a regular la forma de
autorizar la deuda de éstos.
Finalmente, por otro lado avanza la
iniciativa de reforma financiera para promover mayor acceso al crédito bancario
a las empresas productoras, mismas que en México reciben una proporción
reducida e insuficiente de crédito, medido como proporción del PIB, a
diferencia de lo que ocurre en los vecinos exitosos, como son Brasil y Chile.
Esta nueva ley tendrá dos facetas
importantes para el futuro desarrollo de México. La primera es que se
canalizará más financiamiento a las empresas productivas, y la segunda es que
el Estado mismo impulsará crédito a las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Jesús Alberto Cano Vélez (*)
Presidente del Colegio Nacional de Economistas,
Federación de Colegios de
Economistas, A.C
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