domingo, 10 de marzo de 2013

EN MERCADO MUNICIPAL, LA RADIOGRAFÍA DE LOS PRODUCTOS QUE ALAMOS CONSUME

Los 20 mil pesos oro nacional que costó su construcción,
jamás fueron regresados a don Ignacio Mendívl, 
inversionista que proporcionó los recursos

     ÁLAMOS, Sonora, marzo 10 de 2013.- Reconstruir la historia conlleva una gran dificultad, porque ello implica no solamente describirla  como un acontecimiento, o hecho registrado, sino que requiere de una mayor cantidad de elementos en los que se incluye el intento por reproducir intelectivamente algunos aspectos de la actividad social acaecida en el tiempo y en el espacio del devenir cotidiano.

En esta ocasión nos detendremos en  el punto de Ciudad de los Portales que viene a mostrarnos radiografía de los artículos básicos  que la gente de esta región consume.

Un punto que cuyas características y orígenes  se remontan mas allá de las grandes plaza comerciales de nombres extranjeros o rimbombantes...

Nos referimos al Mercado Municipal de Alamos,  construído por don Ignacio Mendívil a quien se le asignó una concesión durante 20 años .

Inaugurado el 16 de septiembre de 1892 , durante el mandato del presidente Porfirio Díaz. Fue conocido en épocas pasadas como “El Parián”, aunque propiamente no le quedaba este nombre ya que Parián  es una palabra de origen filipino cuyo significado es “Misión China” y que deriva de la palabra "pari" que, a su vez, proviene de la palabra castellana "padre", (es decir: "padre misionero".

Es muy probable que el vocablo  proceda de Manila. En diferentes partes del mundo, Parián se utilizaba  para  identificar al lugar en el  que se vendían los objetos que se importaban de allá, y no existen antecedentes de que el mercado de Álamos haya vendido productos filipinos en aquellos tiempos.

Situado hacia el Oriente del paseo Rosales o alameda, desde el de Septiembre de 1895, además de la iglesia y las arquerías se ha convertido en uno de los símbolos de la Ciudad  mas fotografiados y es uno de los sitios más vivos de la ciudad cual si fuera un microcosmo absolutamente inexplicable es concurrido por gente de todo tipo de estratos sociales y nacionalidades .

Como fuente de los problemas que vivió el inversionista para que le pagaran su dinero, está un acta de cabildo fechada El 24 DE FEBRERO de  1917, donde se menciona que el lic. Conrado Pérez Aranda, transcribe un telegrama proveniente de Hermosillo y enviado por el Lic. Treviño, apoderado del Ayuntamiento en el Juzgado de segunda instancia de la capital del Estado en el juicio que se sigue al Sr. Ignacio Mendívil, demandado por el Ayuntamiento de Alamos para que regrese las escrituras del  Mercado Municipal.

En presencia del citado Sr. Mendívil y de Cabildo Municipal se da a conocer el mensaje del telegrama que contiene la sentencia con que ha fallado el tribunal de Hermosillo y ratificada por el Juzgado de Álamos.

Con dicha sentencia se condena al Ayuntamiento de Álamos a pagar al Sr. Mendívil las rentas percibidas de dicho Mercado desde el día 17 de septiembre de 1914. se ve la conveniencia de arreglar con el Sr. Mendívil la forma en que debe pagarse dicha cuenta existiendo datos precisos sobre la cantidad exacta que hay que pagar, habiendo presentado el Sr.  Mendívil una nota que comprende del 17 de septiembre de 1912 y de enero al 10 de abril de 1914,  para que sea tomada como base, arrojando dicha nota la cantidad de $ 6145.67 (seis mil ciento cuarenta y cinco pesos sesenta y siete centavos, con la cual el Ayuntamiento estuvo conforme en reconocer por estar de acuerdo con los datos verbales que sobre el particular proporcionó el tesorero Municipal y aceptada también por el Sr. Mendívil.

El Ayuntamiento propone pagos de cincuenta pesos cada quincena mientras cambia la precaria situación pecuaria del ayuntamiento, o bien para obtener por medio de un préstamo la cantidad necesaria para amortizar dicha deuda, con lo cual también estuvo conforme el Ayuntamiento.

En esta misma sesión el Sr. Mendívil compra en doscientos pesos un malacate  propiedad del Ayuntamiento que se encuentra sin uso en el rastro municipal y lo que queda de otro quebrado que esta en el  Chalatón. (consta en acta de cabildo de la fecha citada).

Todo parece indicar que el Sr. Mendívil no percibió un solo centavo de esta deuda ya que murió víctima de un ataque al tren en el que viajaba por parte de indígenas yaquis, préstamos al gobierno diría mi abuelito.

Sus hijos mediante procesos legales reclamaron el monto de lo invertido por su padre, y al parecer según testimonios vertidos a un servidor por los nietos de don Ignacio no recuperaron los 20 mil pesos oro nacional que fue el costo de este inmueble cuyo nombre es “Mercado José María Pino Suárez” por decreto de cabildo del 14 de abril de 1914.

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