lunes, 11 de marzo de 2013

AMPLIAREMOS APOYOS A LOS VIVIENDEROS DE MEXICO

      La crisis económica que se esparció en el mundo desde 2009 tuvo un impacto significativo en México, especialmente en el sector de vivienda, afectando particularmente a las pequeñas entidades financieras no bancarias que intermedian con créditos hipotecarios, así como a las pequeñas y medianas constructoras, de las que hay poco menos de mil en todo el país y que atienden 75% del mercado mexicano. Éstas sufrieron importantes pérdidas por el impacto de la crisis.
       También fueron afectados los vivienderos grandes, como lo hemos apreciado por los reportajes que dan cuenta de ello en la prensa nacional; todos ellos son importantes actores en proveer las necesitadas casas que nuestra población requiere.
      En el país tenemos un déficit importante de viviendas, porque nuestra población ha seguido creciendo a ritmo elevado, además de que necesitamos resolver los requerimientos deficitarios heredados del pasado, que han impedido que todas las familias mexicanas cuenten con sus respectivos albergues.
      Las necesidades son diversas. Hay quienes precisan ampliaciones o mejoras de sus casas, tratándose de familias que hayan crecido en número o que necesiten reparaciones. Luego también hay quienes requieren de casas nuevas o usadas, según la situación
económica de cada familia.
     La labor de atender las necesidades de financiamiento hipotecario la dan diversas instituciones según la demanda y requerimiento de recursos. Por un lado está la banca comercial que atiende el segmento de viviendas medias y de lujo.
     Luego está el Infonavit para satisfacer las necesidades de los trabajadores del sector privado y el Fovissste, que apoya a los trabajadores del gobierno y entidades federales en ese campo. El impacto de las dos instituciones es especialmente importante por el elevado número de viviendas que financian, ya que juntas atienden 50% de las familias mexicanas.
      Adicionalmente está la recientemente creada Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), que provee apoyo al mercado abierto que cubre los niveles profesionistas, las familias de los trabajadores de los estados y los segmentos de bajos ingresos.
       La semana pasada el secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Jorge Carlos Ramírez Marín, el subsecretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Fernando Aportela Rodríguez y un servidor, director general del banco de desarrollo, Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), anunciamos un programa de impulso a la vivienda, como uno de los ejes de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, en el que la SHCP, a través de la SHF, pondrá en marcha un programa de garantías por 15 mil millones de pesos para cubrir 30% de las pérdidas que registre la banca comercial o los intermediarios regulados en sus portafolios de crédito a la construcción, otorgados a desarrollos inmobiliarios.
       Además de lo anterior, el gobierno federal destinará, para el apoyo al desarrollo de viviendas nuevas, cinco mil 500 millones de pesos en forma de subsidios, de los cuales las dos terceras partes serán canalizadas para la construcción de vivienda nueva, en aproximadamente 67 mil construcciones.
       En 2012 los inicios de obras para viviendas disminuyeron 27% en relación a 2011, por arrancar solamente 300 mil casas, según la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).
      Ahora, para los próximos diez años serán necesarias diez millones de viviendas nuevas, que constituirán la demanda que se originará del crecimiento esperado de la población y de la solución del actual déficit de viviendas.

Presidente del Colegio Nacional de Economistas, 
Federación de Colegios de Economistas, A.C. *

Jesús Alberto Cano Vélez (*)

No hay comentarios:

Publicar un comentario