Por:Víctor Fausto Silva Durán
+ El General Foullon Van Lissum honra su
palabra: ojalá sus órdenes permeen entre sus subalternos + El Congreso le echa
la mano al “Chavalo” Díaz y hace bien, porque está fajándose en serio + Una
lástima: la Unión de Ejidos López Portillo, víctima de vivales y coyotes +
Jorge Márquez, pegadito a la “línea” de Natanael + Martín Ruy Sánchez rinde
buenas cuentas a Padrés
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| Victor F. Silva |
En nota parte, estimado lector, se
enterará usted de lo que espero sea el epílogo del ilegal y violento cateo
registrado en mi domicilio particular la madrugada del pasado 2 de noviembre.
La secuencia también la conoce: presenté
denuncia ante las instancias correspondientes, entre ellas la Comisión Estatal
de los Derechos Humanos, de donde luego atrajo el caso su similar a nivel
nacional a través del área encargada de investigar agresiones a periodistas, y
manifesté vía desplegado –en la anterior edición- mi enérgica protesta por el
atropello.
Expresé en él mi convicción de que las
autoridades hacen bien en buscar a los criminales, pero no en embestir contra
quienes nada debemos en esos sainetes y no tenemos por qué sufrir atropellos de
ese calibre.
Entre los destinatarios del documento
incluí al Comandante de la Cuarta Zona Militar, General André George Foullon
Van Lissum, por la fundada sospecha -sustentada en el testimonio de fuente
fidedigna y confiable- de que los autores del allanamiento fueron elementos
militares. Le expresé que estaba –y estoy- a su disposición para aclarar
cualquier mal entendido y que para entrar a mi casa les bastaba con tocar la
puerta, no tumbármela a patadas como se hizo esa madrugada.
Días después, Foullon Van Lissum declaró en
Hermosillo que había recibido quejas de atropellos cometidos por fuerzas
castrenses contra inocentes, so pretexto del combate al narcotráfico, y ofreció
contactar a los afectados.
En lo personal consideré que mi caso
encajaba en eso. Y creo que no me equivoqué, pues esta semana recibí en mi
domicilio una visita, a la par de inesperada e inusual, cortés y educada: la
del Teniente Coronel y Segundo Comandante del 60 Batallón de
Infantería con sede en Esperanza, Antonio Franco Pompa.
Del encuentro queda constancia en la página 3 de esta edición. No
agregaría más, salvo reiterar mi esperanza de que la cordial plática sostenida
con Franco Pompa signifique el cerrojazo de un episodio que mancharía la imagen
de una institución por la cual profeso especial respeto y admiración. Los
reafirmo cada vez que veo a sus elementos jugándose la vida para proteger la de
otros, ahora en la guerra sin pies ni cabeza en la cual los metió Felipe
Calderón (gracias a Dios ya se fue), o en la noble aplicación del Plan DNIII salvando
a víctimas de desastres naturales.
Al General Foullon Van Lissum le reconozco el cumplimiento de su
palabra. La palabra en un hombre de honor vale oro y creo que usted la honra.
Ojalá, señor Comandante, sus órdenes de atender a las víctimas de operativos de
ese tipo –quiero pensar que mal orientados y peor ejecutados, sin intención
programada- permee entre sus subalternos para que atiendan a todas las víctimas
como me atendió a mí su enviado: con diligencia, con educación.
Lo cortés no quita lo valiente.
Es cuanto, señor
General.
Tanque de oxígeno para “El chavalo”
El que acaba de recibir un tanque de
oxígeno es Ramón“El chavalo” Díaz Nieblas, alcalde de Huatabampo, pues el
pasado jueves, el Congreso del Estado le autorizó la contratación de créditos que
le permitirán reestructurar la deuda del ayuntamiento y hacer frente a
compromisos pactados para sacar adelante el paquete que se echó a cuestas, de
responder a las múltiples necesidades de sus gobernados.
En justicia, apenas hicieron bien los
señores diputados en tenderle la mano a un alcalde que a pesar de la ruina que
aqueja a todos los ayuntamientos en el arranque de un trienio, no se tiró al
llanto o al lamento: el hombre no ha parado enfrentando y solucionando
problemas –en la medida que lo permiten las estrecheces económicas- de quienes
esperan respuestas, no justificaciones.
“El chavalo” llegó con bastante cuerda y
parece que se acelera más conforme enfrenta más retos, con una dinámica que
está jalando a los ciudadanos en la solución de sus propios problemas.
Vaya: hasta la escoba ha agarrado para
limpiar la ciudad, poniendo la muestra de que sacar adelante a Huatabampo no es
tarea únicamente de la autoridad, sino de los propios habitantes cuando se
trata de hacer lo que les toca.
Es que tampoco es cuestión de nomás
sentarse y exigir: hay que entrarle de perdida con la escoba barriendo el
frente de cada casa.
Lo que está probando “El chavalo” es lo
cierto del dicho aquél: si bien el discurso convence, el ejemplo arrastra. Y él
está consiguiéndolo.
La Unión de Ejidos, víctima de coyotes
Triste, el panorama por rumbos de la
otrora orgullosa y ejemplar Unión de Ejidos José López Portillo por el abandono
en que se encuentra.
Ya lo habían vaticinado los que conocen de
esos menesteres, que una vez de que dicha Unión pasara a manos de los mismos
ejidatarios su destino estaba enfilado hacia su desaparición.
Quién hubiera pensado que dicha Unión
-integrada por 8 ejidos que en sus mejores tiempos fueron ejemplo no sólo del
sur de Sonora sino de toda la república- pasaría por un declive así, por la tozudez,
las intrigas palaciegas, las ambiciones personales y la avaricia de otros.
La Unión terminó pasando a manos de vivales
de la talla de Héctor Espinoza, Ramon Olivarría, Joel Ozuna y Enrique Ibarra,
para rematar a una empresa social y rural que duró operando cerca de cuarenta
años y dando créditos a cerca de 400 productores.
En reciprocidad, éstos entregaban sus
cosechas en los almacenes de dicha Unión y con el pago de la misma renta se
veían beneficiados económicamente los integrantes de los 8 ejidos.
Por estas fechas nunca les faltaban los
recursos y las buenas despensas que les garantizaban a sus familias pasar una
buena navidad, o el siempre oportuno respaldo cuando enfrentaban la pérdida de
algún familiar y había gastos que solventar.
El apoyo nunca les hizo falta, peeeeeeeero
pudieron más las mentiras, las ambiciones y las falsas promesas de líderes
vivales que se valieron de la buena fe de los ejidatarios para quitarle el
control de dicha Unión a Ramón Valdez Morales, el hombre que a base de talacha,
inteligencia y capacidad de gestión logró que en su momento los bancos se
pelearan por otorgar créditos con bajas tasas de interés a la López Portillo,
conocedores de su solidez y solvencia.
Finalmente, los mismos que prometieron de
más, ni sus propias cosechas entregaron a la Unión, desconfiando de ellos
mismos a tal grado de que ahora enfrentan demandas millonarias de los
trabajadores despedidos desde los tiempos en que la gerencia estaba a cargo de
Ramón Valdez.
A ellos se sumaron también los empleados
de la actual administración a cargo de Ramón Olivarría como presidente, de
Enrique Ibarra como Secretario y como Tesorero -sin tesoro alguno- el ingeniero
Rodrigo Miranda Anduro.
En esa cadena de desatinos no puede
dejarse de lado al gerente general, el contador Joel Ozuna, sobre quien pesan
señalamientos de que ha sido autor de las quiebras de varias empresas, como fue
el caso de Moposa y otras enclavadas en los ejidos del sur.
Qué lamentable que en estos tiempos tan
difíciles el gobierno -llámese estatal o federal- permita el cierre de empresas
como la López Portillo, que llegó a tener almacenadas más de 40 mil toneladas
de granos como maíz, sorgo y trigo.
Con su cierre, no sólo los ejidatarios
pagarán los platos rotos por la ineptitud y negligencia de sus falsos líderes,
sino otros sectores como el de los transportistas y el mismo ferrocarril, todos
en su momento beneficiarios de un intenso movimiento productivo generado por la
López Portillo.
Pobres etchojoenses, con estos líderes de
plano van como los cangrejos cada día de mal en peor.
Con la quiebra de la Unión de Ejidos López
Portillo, se volverían a morir los pioneros que en su momento crearon todo un
emporio digno de envidia, como Reynaldo Ibarra y “El Güero” Gastélum, entre
otros, al ver que su gran obra se hundió por culpa de coyotes fracasados para
finalmente quedar en manos de otros coyotes, estos sí expertos en rapiña y
usura: los banqueros.
Los mensajes de la cabalgata
En temas más agradables, en la Perla del Mayo,
durante la reciente cabalgata de la Revolución, se dieron lecturas políticas
muy interesantes.
Llamó la atención que durante gran parte
del recorrido se hicieron columnas de tres y para que se den un quemón,
flanqueando al alcalde Natanael Guerrero López iban el diputado por Huatabampo
Próspero Ibarra Otero y el ingeniero Jorge Márquez, ni más ni menos que el mandamás
del Organismo Operador del Agua Potable de Navojoa.
Comentan los que los vieron que atrás, muy
atrás del alcalde venían algunos jinetes caracoleando sus caballos con toda la
intención de llamar la atención para que los jalara “El pitillo” Guerrero, cosa
que nomás no lograron porque la plática entre el alcalde y Jorge Márquez era
tan cerrada que ni por enterado se dio de la intentona.
No por nada a Márquez se le confirió una
de las dependencias más conflictivas pero más provechosas políticamente hablando.
Por lo mismo, el reto es demasiado grande
pues el hombre carga con la papa caliente de garantizar el abasto de agua en
calidad y cantidad para todos los navojoenses y a la par, abatir el rezago
existente entre tanto moroso.
Vaya que el torito está bastante pesado
para cualquier político, pero si Jorge Márquez logra domarlo de seguro le
esperan muy buenos tiempos políticamente hablando.
Ruy Sánchez buenas cuentas a Padrés
Y por el lado de la jurisdicción sanitaria
numero 5, el que está sacando la chamba y bien es el doctor Martín Ruy Sánchez,
un hombre que le entiende y responde en la tarea encomendada, lo cual no es
decir enchílame otra gorda.
En días pasados fuimos testigos del acto en
el que miembros del personal a su cargo recibieron
reconocimientos por haber sido finalistas del "Premio Nacional al Mérito
Profesional y Vocación de Servicios Humanitarios".
La lista de
ameritados servidores de la salud la encabezó el doctor Eduardo Tamayo
Espinoza, director del Centro Integral de Salud Mental de Navojoa (Cisame), que
ahora recibió una felicitación por su eficiente desempeño.
Hay que recordar que el año pasado, Tamayo Espinoza ganó el premio
nacional en la rama médica, por lo que bien podemos concluir que sigue jugando
en las Grandes Ligas del sector salud a nivel nacional.
También recibieron
mención honorífica Alejandro Flores Hernández, trabajador del Hospital
Regional; la enfermera Martha Aurora Espinoza Olivas y Elsa Josefina Ruiz
Castillo, ambas trabajadoras de la Secretaría de Salud en Huatabampo.
Los que no cabían de gusto eran los promotores del programa “Vete Sano y
Regresa Sano”, enfocado a localizar a migrantes que trabajan en campos
agrícolas de la región para ofrecerles atención médica.
Ellos obtuvieron un meritorio sexto lugar a nivel nacional con ese
programa, pero además fueron considerados como un ejemplo en el país por su
forma de trabajar, comentó Ruy Sánchez.
Ni qué decir de
otro equipo galardonado, el de vacunación, pues gracias a su trabajo en la zona
se tiene una cobertura de cien por ciento en cuanto a inmunizaciones, que ya
son palabras mayores.
Los hechos hablan y demuestran que Ruy Sánchez le está cumpliendo con
chamba de calidad y altura al gobernador Guillermo Padrés, pues no por nada su
equipo de trabajo es reconocido por las autoridades de salud a nivel estatal y
federal.
Es algo como para enorgullecerse, aunque
el Jefe de la Jurisdicción Sanitaria lo toma con la madurez propia de quien
tiene bien fijos los pies en el suelo.
A Ruy Sánchez le esperan cosas buenas en
el servicio público, porque no cualquiera puede presentarle a un gobernador
cuentas de ese calibre.
Políticamente sabe medir los tiempos y
conoce la importancia de tener disciplina partidista, porque esas virtudes son
las que a la larga traen los mejores resultados.
Si no, al tiempo, amable lector.
Por lo pronto no lo pierdan de vista, y
aunque él lo diga que su mayor compromiso es seguir cumpliendo con la
encomienda que le confió el gobernador Padrés, de seguro su partido sabrá
aprovecharlo para los retos políticos venideros.
Esta gente es la que vale.
Hasta la próxima, Dios mediante.

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