Tiempo
de Navidad
Rafael
Robles Flores
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| Rafael Robles Flores |
“Honraré la
Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año” Charles
Dickens. Novelista inglés
Estamos por concluir el 2012, un año que
cada quien lo puede evaluar desde sus propias experiencias, acontecimientos,
luces y sombras, avances y limitaciones, logros y fracasos. A fin de cuentas, todas
estas vivencias son parte de la vida misma y del desarrollo que tenemos como
personas.
Asimismo,
traemos una gran euforia por los reencuentros con familiares y amigos que visitan
nuestras comunidades en la recta final de este año. En
estos días recibimos a seres queridos que lo mismo viven en el extranjero, en
las fronteras, en las principales ciudades del país o la vida los ha llevado
simplemente por caminos diversos.
Durante
la Nochebuena y el día de la Navidad estaremos en familia departiendo tamales,
pozole, menudo, chocolate, frijolitos, pierna, lomo o lo que la creatividad de
nuestras madres, abuelas y parejas nos permita disfrutar.
Celebrar
la Navidad nos da muchas oportunidades para reflexionar, pensar, convivir,
meditar, orar y transformar nuestras vidas. Celebrar la Navidad nos provoca
cierta nostalgia por los diciembres pasados, por los tiempos de niñez, por las
experiencias que tuvimos con los seres queridos que ya se han adelantado en el
camino de la vida, por las añoranzas de tiempos que marcaron positivamente
diversas dimensiones de nuestra persona.
De
ahí que la Navidad es tiempo para amar, soñar, compartir, realizar nuestros
deseos e ilusiones. Con cuánta alegría esperamos esta celebración para estar
juntos con la familia, los amigos y demás seres queridos con quienes discutimos
lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo, lo fácil y lo difícil que pasamos
durante un año más que se va. Cada quien de alguna manera colaboró para mejorar
parte de su ambiente y de su calidad de vida.
La
Navidad es un espacio vital para el ser humano, ya que en estas fechas nuestro
lado sensible cobra fuerza en nuestro interior y nos hace buscar la paz
espiritual. Nos nacen momentos de ternura, momentos de querer abrazar, de dar,
de querer recibir, de abrir un regalo y poder compartir ese momento de emoción
con las persona amadas.
La
Navidad es reconciliación, es perdón, es decirle al familiar, al amigo, al
compañero, a la pareja, al vecino, al cliente, al proveedor que como humano
fallé y pedirle perdón y ofrecerle: Hoy quiero ser mejor, comenzar por vencer
mi orgullo, valorarme y valorarte a ti. Dar un abrazo no cuesta nada, en cambio
eleva nuestra autoestima y además nos une, aleja el rencor y nos permite
disfrutar de la magia de un cálido momento navideño que cumplió su función de
unirnos y de volver a empezar.
La
Navidad es solidaridad, lleva consigo un acto humanitario, oportuno, el de poder
llevarles a nuestros hermanos enfermos, los discapacitados, los desahuciados, los marginados, los desamparados, los no
escuchados, las niñas y mujeres que sufren violencia intrafamiliar, los niños
abandonados por sus papás, las madres solteras, los desempleados y subempleados,
los que sufren algún tipo de adicción, las viudas y viudos, los que se sienten solos, a aquellos quienes
llevan una muerte en vida y con quienes la vida no ha sido amable un poco de
aliento, afecto, esperanza, motivación para luchar por vivir y de esa manera
conocer juntos el verdadero sentido de la Navidad.
La
Navidad es estar en paz con Dios, es poder decirle gracias; gracias por otro
año, por otra Navidad, por la unidad, la humildad, por su fortaleza durante
este año de lucha que concluye. Gracias por hacer de esta Navidad la mejor y la
más especial. Gracias por seguir amándonos, por el entusiasmo de continuar la
carrera de la vida, y de empezar otro nuevo año.
Conmemoremos
la Navidad en un marco de crecimiento integral, armonía familiar, interacción
con los demás y festividad con responsabilidad.
¡Feliz
Navidad! ¡Feliz 2013!
Director del Tec de Monterrey Unidad
Navojoa

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