Otro frente de guerra: Municipalizar
o estatizar el transporte urbano
José Luis Parra
HERMOSILLO, Sonora, octubre 25 de 2012.- Todo hace indicar que el Gobierno de Sonora le mide el agua a los camotes
para municipalizar o estatizar el transporte urbano. Para ello habría decretado
esa requisa de la ruta 18 en Hermosillo, conocida como Multi Rutas, la cual
administra en todos sus aspectos, como operación y mantenimiento, pasando por
el pago de choferes.
Aquí en la capital el transporte urbano estuvo a cargo del gobierno
municipal hasta la administración de Alicia Arellano Tapia (1979-82), siendo su
último director el finado amigo Héctor Enciso. Desde entonces la prestación de
ese vital servicio se entregó a concesionarios que se acostumbraron a vivir de
subsidios gubernamentales, a cambio de facilitar las unidades que hicieran
falta para el traslado de gente a manifestaciones políticas.
Y lo que llama la atención es que al apoderarse el gobierno de toda una
ruta de camiones, los concesionarios permanecen tranquilitos.
¿Por qué?
Quién sabe.
Lo cierto es que el gobierno estatal se apoderó de la ruta 18, que se
dividían entre 25 y 30 personas que acumulan unas 42 concesiones. Ahora todo
controla el Fondo Estatal para la Modernización del Transporte (FEMOT) Sonora.
La medida aparentemente sería legal, ya que el Estado tiene la facultad de
concesionar el servicio a particulares. Y también requisar. Pero desde el
gobierno de doña Alicia no se veía al gobierno manejando los dineros que deja
una ruta de camiones.
Y lo inédito, que el servicio de mantenimiento de las unidades estará a
cargo del director del sistema penitenciario, Ricardo Ornelas, ex titular, para
variar, de la Dirección del Transporte. La argumentación que aquí esgrimen las
autoridades es para brindar trabajo a los presos del CERESO 1, en cuyas inmediaciones
ya levantan el área de servicios.
Dicen que el gobierno entrega por goteo el subsidio al que están
acostumbrados los concesionarios. Quizá por ello el pulpo camionero no ha
pegado el grito en el cielo.
Y del aquél préstamo de hasta por 600 millones de pesos que destinarían a
la modernización del transporte urbano, nada se sabe. Algunos piensan que buena
parte habría quedado en campañas políticas, aunque no se descartaría que ese
monto fuera para municipalizar o estatizar el servicio.
Sólo así se entendería esa medida gubernamental de manejar toda una ruta de
camiones.
Y más vale que se apuren. En Ciudad Obregón amenazan con una huelga,
mientras en Hermosillo y Navojoa las inconformidades no cesan.
Ya también está en marcha el cambio de rutas del transporte. Supuestamente
se ejecutará, paulatinamente, a principios del año entrante. El gobierno ya
compró unidades seminuevas y contempla adquirir más.
Al parecer se prepara una cancelación masiva de concesiones, o simplemente
requisar todo el servicio. La experiencia de operación y mantenimiento ya la
están recibiendo con la ruta 18.
Pero cuidado, en la pasada administración estatal hubo un cambio de rutas
que estuvo a punto de provocar una revuelta ciudadana. Si el cambio lo hacen
con la misma pulcritud del relevo en el Supremo Tribunal de Justicia,
seguramente arderá Troya.
Los usuarios del transporte urbano nada saben de amenazas de bomba como
métodos de distracción.
En el caso de Sebastián Sotomayor es lo mismo que hacían gobiernos
priístas. Pero no de manera tan poco profesional. Los magistrados del STJ
siempre han sido sumisos ante el poder en turno. Todo mundo sabe que la
autonomía del Poder Judicial es una vacilada. Hoy el gobierno del Nuevo Sonora
lo demostró una vez más, pero en una forma muy cruda.
El mensaje debería ser interpretado por el Poder Legislativo: El poder se
ejerce, no se comparte.

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