Jesus Alberto Cano Velez
Como apreciamos la semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI)
y el Banco Mundial (BM), recomendaron a sus 181 países miembros medidas para
retornar al sendero del crecimiento, con el objeto de -finalmente- superar la
gran recesión mundial que se esparció en el mundo a partir de 2008, causando
serios estragos en los países.
Pero México ha tomado desde 2013, y seguirá profundizando en el curso de
este año, medidas reformas estructurales -constitucionales y de leyes
secundarias- para promover crecimiento en el país; mismas que ahora se verán
fortalecidas por las acciones promotoras de la decisión de los organismos
internacionales.
Los líderes que conforman el Grupo de los Veinte (G-20), llegaron a un
acuerdo histórico en su primera reunión de 2014, de buscar dar solución a los
tres problemas económico-sociales que más están afectando a los países
miembros, a saber: la “Baja Sostenibilidad Fiscal”; la “Inestabilidad
Financiera” que está afectando a los países; y la necesidad de “Elevar las
Tasas de Crecimiento” de las economías.
La Baja Sostenibilidad Fiscal se refiere a la dificultad, para la
mayoría de los países, de sostener niveles suficientes de gasto público para
financiar la inversión pública requerida para promover crecimiento, sobre la
base de recursos propios sostenibles, y no generando necesidades de
financiamiento.
También se hacen necesarios sistemas tributarios que generen los
recursos requeridos para financiar programas de alta prioridad, que la sociedad
demanda, como son la Educación de Calidad, Gastos Médicos para proteger a los
grupos vulnerables, como son los segmentos de la tercera edad, mediante el
establecimiento de esquemas jubilatorios autofinanciables.
Afortunadamente contamos con un sistema monetario y sus políticas que,
con sus equilibrios propician la estabilidad interna, el equilibrio con el
exterior y protección de inestabilidades monetarias provenientes del exterior.
Ha estado funcionando con gran efectividad y esperamos que continúe la política
monetaria norteamericana sin grandes o bruscos movimientos.
Definitivamente, se requiere la generación de niveles sustentables de
inversión, que satisfagan las necesidades sociales de cada país, especialmente
los de economías líder, que por su productividad, generen el crecimiento
deseable en los países beneficiados.
Esas son las estrategias económicas insustituibles para que se logre
crecimiento. Pero también se hacen indispensables reformas estructurales de
otra índole que generen condiciones propicias para el crecimiento, como son,
por ejemplo:
·
Tener un sistema educativo de calidad que transmita con
eficiencia a las generaciones de jóvenes, los conocimientos necesarios para sus
economías y los procesos productivos que se requieran en sus países, según la
estructura de sus economías, y los procesos productivos requeridos.
·
Que la estructura jurídica y social promueva la
competencia y la innovación, e impida y prohíba los monopolios y demás
prácticas monopólicas entre las empresas productivas del país.
·
Que se dé la generación de empleos suficientes, e
integrados a los mercados formales de trabajo, que provean a los trabajadores y
sus familias los beneficios de atención médica, así como la jubilación, una vez
concluida la etapa productiva del trabajador.
·
Además es indispensable un sistema jurídico confiable y
ordenado, con instituciones y autoridades exigentes y competentes que hagan
cumplir la ley sin miramientos.
·
Incluso se hace imprescindible que se procesen las leyes
secundarias de las reformas constitucionales de telecomunicaciones, competencia
y energética, en el curso del primer semestre de este 2014.
·
Finalmente, el cuadro que pinta la economía norteamericana
para el segundo semestre del año en curso es especialmente positivo para los
efectos que tendría en el crecimiento de la economía mexicana.
México ha puesto de frente una política de vivienda de especial
importancia para el crecimiento, ampliando de manera significativa la meta de
producción de viviendas, con el uso de subsidios para las familias de muy bajos
ingresos; hechos que fortalecerán los esquemas instaurados en 2013 y ahora
ampliados por las acciones del FMI y el BM.
(*) Presidente del Colegio Nacional de Economistas, Federación de
Colegios de Económistas, A.

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