No se puede cantar victoria aun
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| Jesús A. Cano V. |
El Banco de México (Banxico) prevé tendencias de recuperación en la economía mexicana para finalizar 2013 y continuar en 2014, como consecuencia de las recientes acciones de política monetaria, que bajaron las tasas internas de interés de referencia de ese banco central, así como por el estímulo fiscal recientemente aprobado por el Congreso federal para 2014.
También favorecerán a México los claros
signos de recuperación económica que se han evidenciado en Estados Unidos,
durante el último trimestre del año en curso, no obstante que el desempleo aún
persiste alto en ese país, en los niveles de 7.3 % de la fuerza laboral.
De manera similar, Europa en general está
dando signos —si bien débiles— de salir del estancamiento económico que vivió
durante el último lustro.
Pero aún así, en el Colegio Nacional de
Economistas no se siente que se puede cantar victoria todavía, ya que el sector
de la construcción, que genera importantes volúmenes de empleo en México, sigue
dando signos de estancamiento, especialmente en lo que concierne a la
construcción de nuevas viviendas, dada la fragilidad de las principales
vivienderas, que pasan por serios problemas económicos y financieros y aún
están en proceso de resolver su situación con sus acreedores.
Así, la construcción privada de viviendas,
que viene con una clara tendencia decreciente desde hace ya varios años, no se
percibe lista para que tenga un repunte en el corto plazo. De ahí la decisión
del banco de desarrollo de ese sector, la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF),
de generar nuevos apoyos desde mediados del año en curso, para habilitar y
respaldar a empresas vivienderas medianas y chicas, especialmente las situadas
en los Estados, con experiencias y conocimiento de sus entornos regionales.
Estas son ya elementos de importancia que llenarán una parte de lo que dejaron
las vivienderas grandes, a causa de su crisis.
Lo anterior es por las expectativas sobre
la capacidad del sector privado de reaccionar proactivamente ante la posibilidad
de negocio por los daños causados a consecuencia de las tormentas generadas por
el cambio climático.
Observamos con preocupación el desplome de
8.3% del gran sector de la “construcción” en el mes de agosto, y la asociada
contracción de la inversión, 5.4% en México en los subsectores de “trabajos
especializados para la construcción”, “obras de ingeniería civil”, igual que el
subsector de la “edificación”.
Ante esa situación, las respuestas de los
sectores gubernamentales —federal, estatal y municipales— pueden ser diversas,
porque es evidente que los destrozos que ocurrieron en las regiones del país,
por las tormentas del último cuatrimestre de 2013, pueden suscitar respuestas
importantes para el sector de la construcción.
El Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), informó que en el mes de agosto del año en curso la
inversión fija bruta, que mide todo el gasto realizado en la construcción,
maquinaria y equipo, cayó 5.4% tasa muy superior a la estimada por los
analistas económicos. Esos gastos se contrajeron 6.8% debido a la disminución
de obras de construcción de carreteras, puentes y similares; así como la
edificación de inmuebles comerciales y de servicios; de obras de urbanización;
naves y plantas industriales; obras para el tratamiento, distribución y
suministro de agua y drenaje; y de obras de generación y conducción de energía
eléctrica, así como la contracción de 4.2% en la construcción residencial.Esto
último parecería tener mucho que ver con la violencia que sufrimos de nuestra
naturaleza a lo largo y ancho del país en los últimos meses de 2013. De ahí,
las razonadas expectativas de reversión en un plazo no muy lejano.
También preocupa a los economistas la
posibilidad de una volatilidad financiera proveniente de Estados Unidos en
2014, por la reversión de su política monetaria, que se ha caracterizado por
inyectar liquidez en sus mercados financieros, al comprar papel bolsista, con
el objetivo de estimular su economía. El problema para nosotros es que dicha
reversión tendría el efecto de reducir liquidez más allá de las fronteras de
Estados Unidos y muy probablemente afecten a los países medianos como México y
varios de los demás latinoamericanos.
(*) Presidente del
Colegio Nacional de Economistas,
Federación de Colegios
de Económistas, A.C

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