Es confortante la ruta que el Banco Central de Reserva de Estados Unidos
(FED) está siguiendo, misma que apunta hacia el futuro cercano con Janet
Yellen, la hoy vicepresidenta y fuerte candidata a sustituir a Ben
Bernanke, su presidente actual, que concluirá su segundo periodo al mando
del banco central el próximo mes de enero.
La situación actual en el mundo sigue siendo preocupante, lo que hace que
el papel que jueguen los bancos centrales sea de la máxima importancia para sus
países y para la economía mundial.
No es casualidad que México haya enfrentado una desaceleración en su ritmo
de crecimiento, no obstante que Estados Unidos haya reiniciado su propio
ritmo, deseable, pero con una ruta potencialmente inestable y de dudosa evolución.
La, sin duda, próxima presidenta del banco central estadunidense sostuvo la
semana pasada en una audiencia ante integrantes del Comité de Bancos del Senado
de su país que si bien el estímulo monetario del banco central no continuará
indefinidamente, tampoco considera recomendable que haya cambios, mientras la
situación del empleo en Estados Unidos no mejore y persista la fragilidad de su
recuperación económica.
En una audiencia ante senadores, la economista Yellen defendió
el programa de “flexibilización cuantitativa” que inició hace meses el actual
presidente de la Fed, mismo que ha logrado bajar tasas de interés de largo
plazo en su economía. Es más, dijo: “Las tasas hipotecarias traen una caída
sostenida”.
Y anticipó que, de ser confirmada en el cargo que busca, no comenzaría la
desaceleración de compras de activos en un futuro próximo, “mientras la
situación del empleo no mejore. Aún se tiene que luchar en contra del desempleo
—dijo—, no obstante que se ha reducido desde su máximo de diez a 7.3% en octubre
pasado, porque todavía sigue siendo demasiado alto”.
Sostiene que la economía y el mercado laboral de su país están actuando
“por debajo de su potencial” y deben mejorar, antes de que se empiecen a
reducir los estímulos monetarios.
De ahí también los dilemas que enfrenta México. El banco central ha
disminuido la tasa de interés de referencia en varias ocasiones en el último
año y, evidentemente, ahora teme que un repunte de la inflación podría generar
dificultades de difícil manejo.
En Europa se perciben importantes diferencias en las estrategias bajo
consideración, que llevan a sus países a que se muevan en direcciones opuestas
vis a vis, lo que harían algunos de sus vecinos.
Por ejemplo, el gobernador del banco central de Inglaterra está dando señas
que lo llevarían a elevar la tasa de interés de referencia antes de lo
previsto, mientras que un influyente miembro de la Junta Ejecutiva del Banco
Central Europeo (BCE) ha insistido que “según indicadores estándar, las tasas
de interés aún dan margen para bajar y eso también incluiría la tasa de
depósito”.
Evidentemente, esas diferencias reflejan comportamientos diversos entre los
países europeos. Así, mientras el Reino Unido se recupera, la zona euro sigue
luchando con crecimientos desiguales entre los países del continente y con
niveles de desempleo que alcanzan niveles récord.
Por tanto, el Banco Central Europeo, que apenas la semana pasada redujo sus
tasas de interés, podría tomar medidas adicionales de estímulo para impulsar
crecimiento y generación de empleos.
Evidentemente las circunstancias diametralmente opuestas que enfrentan
requieren medidas diversas, pero sus efectos se harán sentir más allá de sus
respectivas fronteras.
También en sus correspondientes inflaciones las diferencias son
sustantivas. Por ejemplo, la inflación anual en Reino Unido es de 2%, mientras
que en el bloque económico del euro cayó a 0.7% y algunos de los más golpeados
por la crisis, como España, Grecia e Irlanda, registraron niveles de inflación
de cero o hasta negativos.
(*) Presidente del Colegio Nacional de Economistas
, Federación de Colegios
de Económistas, A.C.

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