martes, 10 de septiembre de 2013

MOMENTOS ACTUAL REQUIEREN COORDINACIÓN ENTRE LAS POLÍTICAS HACENDARIA Y MONETARIA

Cano Velez



          El debilitamiento de la economía en el primer semestre del año en curso llevó al Banco de México a reducir su tasa de interés interbancaria de 4% a 3.75%, para las operaciones de fondeo a los bancos, con lo que se busca incentivar mayor consumo y dinamismo en nuestra economía aletargada.

Dicha decisión tendrá efectos diversos, incluso el de desincentivar entradas de capital del exterior, que solo buscan rendimiento y certidumbre cambiaria en sus inversiones financieras.

También tenderá a fortalecer el mercado interno, al hacer más atractiva la producción nacional ante la posible mayor presión en el tipo de cambio, especialmente por la decisión norteamericana de secar la liquidez que inyectó durante los últimos dos años, afectando a países medianos, como México, que dieron cabida a esos flujos, que ahora, en el margen, sin duda podrán seguir en nuestro país por las expectativas potenciales de crecimiento "del momento de México", seguramente a partir de las reformas estructurales, sobre todo en materia energética, hacendaria y financiera.

Recordemos que fue una de nuestras preocupaciones, cuando el Banco Central de Reserva de los EEUU decidió --tiempo atrás-- inyectar liquidez en su economía recesiva, para promover su reactivación, ya que sabíamos que habría de darse la acción contraria, de drenar liquidez, una vez iniciada la reactivación, como ya está ocurriendo en ese país, ya que de otra forma sería inflacionario.

La medida también responde a una demanda largamente sentida por algunos economistas mexicanos, de que el Banco de México tuviera, entre sus prioridades, metas de crecimiento implícitas; y parece que hoy, ante la amenaza patente de que se geste una recesión en nuestro país, se haya tomado esta decisión.

Busca que la economía no siga cayendo y que se revierta la tendencia de los últimos meses. Es evidente que el Banco de México dio mucho peso a la desaceleración que hemos vivido y a la necesidad de una política monetaria congruente, para acompañar la probablemente audaz reforma hacendaria en proceso de gestarse.

Apreciamos también que la economía de los Estados Unidos se está recuperando; sobre todo que nos va a favorecer en los últimos meses del año y principios del próximo, considerando que el ciclo de ese país nos afecta o nos favorece en un período de entre 6 y 8 meses de retraso; y que además los países de la zona Euro están revirtiendo sus años recesivos, según las noticias que recibimos de ese continente.

(*) Presidente del Colegio Nacional de Economistas, Federación de Colegios de Económistas, A.C

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