Dichos elementos
tuvieron mucho éxito en Sudamérica por su
semejanza fitomorfa relacionada con
los troncos de las ceibas
ÁLAMOS, SONORA.
Juan Vidal Castillo
El detalle arquitectónico de Álamos que
más llama la atención del visitante es abundancia de portales que no solo
circundan su plaza principal, sino que se multiplican por casi todas las calles
de la población que protegen y engalanan el paso del viandante.
Es sorprende ver que estas arquerías
exteriores también abundan en los patios interiores, se apoyan sobre una
peculiar columna que se reitera tanto, que llega a ser típica y representativa de
la ciudad mismas que datan de fines del siglo XVIII y principios del XIX.
La poetisa alamense Margarita Almada
llamó a Álamos en una de sus piezas literarias como “la ciudad de los portales”
a finales de 1800.
En la actualidad los arquitectos e
historiadores la han bautizado como la capital de las columnas panzudas.
En su próxima visita disfrute de los
pilares del tipo de fuste romboidal y el de la forma abalaustrada propios del
estilo plateresco que el barroco adopta y transforma a su vez en las columnas
llamadas "panzudas" y que en America del Sur, especialmente en
Venezuela, tuvieron tanto éxito por su semejanza fitomorfa relacionada con los
troncos de las ceibas.

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