Abelardo Casanova L., ejemplo
De generaciones de periodistas
Javier Félix G.
NAVOJOA, Sonora, julio 26 de 2012.- Emilio Robles Burgos
estuvo en Navojoa para presentar su reciente publicación Retrato hablado del
periodista ABELARDO CASANOVA de editorial Garabatos, evento que se llevó a cabo el viernes 7 de
julio, en el escenario artesanal del restaurante Sewa Machiria, ubicado casi en
la esquina de La Alameda
y el camino a Pueblo Viejo Navojoa, yendo hacia el Río Mayo.
Con el prestigio de maestro
de la Universidad
de Sonora de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la capital del
estado, periodista él mismo, nos recuerda el autor lo que es el periodismo
responsable, conforme sus propias palabras en la introducción: Si el negocio de
la noticia sigue prosperando como comercio y los responsables permanecen
insensibles a los requerimientos de un periodismo responsable, el futuro del
oficio periodístico está en riesgo. Si los dirigentes de la comunicación
periodística continúan siendo ejecutivos de empresa y no verdaderos periodistas
de oficio, si persisten moviéndose con criterios primordialmente comerciales y
no dejan espacio a los verdaderos profesionales que rindan culto a la
integridad a la veracidad, estaríamos viendo una catástrofe, la desaparición
del periodismo. Ya los especialistas señalan las primeras décadas del presente
siglo para que se dé el supuesto. Es algo posible y sería desdichado.
Así dice el autor sobre la
profesión del periodismo, venida a menos, y pone como ejemplo a seguir la
trayectoria de Abelardo Casanova Labrada quien hizo escuela en la difícil
profesión en la capital del estado, ahí
fundó el diario Información, de oposición moderada en un medio social ultra
conservador, un hombre comprometido con la época que le tocó vivir, íntegro, un
gran periodista.
En pocas palabras rescata el
autor mediante la entrevista la esencia del periodismo hecho realidad en el
desempeño de excelente comunicador de Casanova Labrada, quien nació en Nogales,
Sonora, en 1935 y murió en Hermosillo en 2010, con su amplio criterio y
preclara inteligencia que lo llevaron a aceptar el compromiso histórico de su
tiempo, principalmente en el movimiento estudiantil de 1967 de la Uni-Son de Hermosillo, de
los aguiluchos, enmarcado el movimiento social en la huelga nacional de
universidades, consecuencia internacional del coletazo ideológico del París de
ese año que tumbó el gobierno del presidente de Francia Charles De Gaulle,
héroe de la resistencia francesa en la segunda guerra mundial; en nuestra
entidad federativa esa rebelión estudiantil de los sesentas se revolvió con la
sucesión de gobernador en el estado, terminando la violencia de esa época con
el arribo al poder político estatal de Faustino Félix Serna, representante
principal del grupo de agricultores descendientes de los pioneros, del Yaqui
Power, imponiéndose en la gubernatura los ricos de Ciudad Obregón a los ricos
de Hermosillo, la pugna norte sur en el estado por el poder político, el pueblo
trabajador ausente de las grandes decisiones, rica la historia regional de
sucesos y testimonios como la lucha armada en 1865 entre el General Pesqueira y
el General del sur José María
Tranquilino, “El Chato Almada”, representante de los poderosos señores de
Álamos. Pleito de ricos, dijo mi amigo analista, como el acueducto de estos
días, no hay nada nuevo bajo el sol.
El
periodista Abelardo Casanova Labrada fue un sonorense extraordinario, su
persona no se tasaba en dinero sino en nobles ideales humanísticos, respetado
por los poderosos con los que supo contemporizar por su inteligencia y su
integridad, comprometido el periodista con las causas populares. Fue Abelardo
de un valor extraordinario en tiempos difíciles, realizó su gran labor con
humildad, la soberbia no estaba en él, el que escribe tuvo el gusto de
conocerlo en 1971 en la oficina de su noticiero en el edificio Isssteson de la
capital del estado, cuando estudiaba leyes en la Uni-Son, recuerdo sus
preguntas sobre el movimiento estudiantil de entonces contra el rector Federico
Sotelo O., la intriga y la traición triunfaron aquella época de la que algunos sonorenses
no quisieran acordarse, pero ahí está en
la historia, iniciando entonces en la Uni-Son el período del oscurantismo del
castellanismo por ocho años, hasta que llegó a rector Manuel Rivera Zamudio, de
Bacobampo, apoyado por un gobernador liberal visionario como Samuel Ocaña
García, quien dio gran impulso a la educación con la creación del Cesues, Radio
Sonora, Telemax, El Colegio de Sonora.
El
recuerdo del preclaro y honesto periodista Abelardo Casanova L. hizo evocar la
convulsa vida política del estado, la pugna norte sur de la década de 1967 al 1977,
el ascenso a gobernador del estado del cajemense Faustino Félix Serna tinto en
sangre por encima de los señores hermosillenses, poco después la caída del
gobernador Carlos Armando Biébrich T., el arribo como interino de Alejandro
Carrillo Marcor, sucediéndole el doctor Samuel Ocaña G. como ejecutivo estatal
de 1979 a
1985, dejando el galeno ex alcalde de Navojoa una destacada obra de fuerte
contenido social en bien de toda la comunidad sonorense.
Abelardo Casanova L. es parte importante de la
historia contemporánea de Sonora, el periodista más notable, ejemplo de
generaciones de comunicadores egresados de la Licenciatura en
Ciencias de la
Comunicación de la Universidad de Sonora.
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