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| Carlos Moncada Ochoa |
HERMOSILLO, Sonora, diciembre 12 de 2011.- Solamente quien lleva encima la cruz sabe lo que pesa, y quién sabe con qué muros económicos habrá topado el Instituto Sonorense de Cultura para limitar el festival Ortiz Tirado solamente a Álamos. Es cierto que en el anterior sexenio había crecido desmesuradamente; se llevaban eventos hasta Nogales y los había, desde luego, en Hermosillo. Pero me parece que se les pasó la mano al cortar como subsedes a Navojoa, Ciudad Obregón y Huatabampo, que desde 1993 se incorporaron al Festival.
Ya no es tiempo de que los presidentes municipales den un paso al frente y digan: “El Ayuntamiento pagará todos los gastos de dos eventos, pero no nos dejen fuera”, y de cualquier modo no creo que lo hubieran hecho, primero, porque igual que cada tres años andarán pepenando recursos para el aguinaldo y el pago de deudas, y segundo, porque no les importa la música. Es presumible que tampoco lo harán los alcaldes que estén en el cargo en el festival de 2013 pues estarán recién entrados y todavía andarán tratando de comprender de qué se trata eso de ser presidente municipal.
Hubo dos razones para canalizar eventos de Álamos hace 19 años a los citados municipios; una, lógica, fomentar el amor al arte en el mayor ámbito posible; la otra, resolver el problema de habitaciones en la sede. Los funcionarios tendrán que observar con cuidado qué pasará en este aspecto con el movimiento turístico para actuar el siguiente año en consecuencia.
Ahora, hay que reconocer que se mantiene la calidad del programa para Álamos. Solamente el nombre de la maravillosa soprano Sumi Jo, que cerrará los conciertos de gala el 28 de enero, lo prueba. Es una cantante de apasionada personalidad nacida en Seúl cuya voz, a los 50 años, se encuentra en la cima de su madurez. Conquistó a quienes asistieron en octubre al Festival Cervantino de Guanajuato. Los sinaloenses se nos anticiparon y la tuvieron ya en su festival hace unas semanas. Será un pecado perdérsela.
Conozco la voz de la soprano Eglise Gutiérrez, nativa de Cuba, que abrirá el festival el 19 de enero, con el barítono Carlos Almaguer Villalobos. Es dueña de una ágil y bella coloratura y ella misma es una hermosa mujer. También hay que ponerla en sitio preferente de la agenda.
Carlos Almaguer recibirá la medalla Dr. Alfonso Ortiz Tirado durante el concierto de apertura. Es mexicano aunque, escribió alguien, “por su formación en España habla con acento como de Hugo Sánchez”. Ha tenido críticas muy buenas y otras no tanto. En la revista virtual Filomúsica, de diciembre de 2006, se reseña su actuación en la ópera Rigoletto, dirigida por el maestro Enrique Patrón de Rueda, quien también lo dirigirá al frente de la Orquesta Filarmónica de Sonora esa noche del 19.
La reseña se titula “Aburrido Rigoletto”, y dice en la parte central: “Carlos Almaguer deslumbró con una voz de barítono realmente espectacular, rotunda y poderosa, amén de con una dicción irreprochable; el problema es que mover semejante instrumenta (la joroba que exige el papel) le resulta difícil, sobre todo a la hora de apianar, por lo que a su encarnación del jorobado se le escaparon los imprescindibles matices expresivos. El resultado, una interpretación plana y monocorde”. (Apianar: disminuir la intensidad de la voz).
Al comenzar enero les pasaré con gusto la información que poseo de otros artistas que estarán en el Festival, pero no debo omitir (y aplaudir) que el reconocimiento al talento joven será para la joven soprano obregonense Margarita Estrada, y para el jazzista Armando Kennedy Noriega, el reconocimiento al maestro sonorense

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